Los castellanistas somos contrarios a la subvención por la subvención. Creemos que la subvención llevada como hasta ahora, utilizada como herramienta para mantener tejidos productivos obsoletos, sin objetivos concretos de crecimiento a medio-largo plazo, usada para paliar la falta de ideas o la incapacidad de defender los intereses de una zona ante determinados organismos, ha supuesto y sigue suponiendo, un error para la creación de economía autosostenible.Muchos políticos y las administraciones que gobiernan, tratan de ocultar su incapacidad de gestión y de ideas con la práctica de la subvención. Se ha ido en demasiadas ocasiones a los organismos europeos a coger lo que nadie quería, normalmente subvenciones para quitar producción. Y las comunidades autónomas castellanas han sido demasiado proclives a aceptar este tipo de dinero para quitar cabezas de ganado, poner en barbecho tierras, cambiar sistemas de producción de futuro por otros de pan para hoy y hambre para mañana. Y la economía de nuestro medio rural castellano ha pagado y sigue pagando, por ello.
Por eso, apostamos por articular estrategias económicas acordes a las realidades y necesidades sociales y económicas de las distintas partes del territorio, consensuadas con el tejido social y productivo y mantenidas, con las necesarias correcciones puntuales que el tiempo o las situaciones demanden. Si hay viabilidad en un determinado aspecto productivo y los agentes económicos apuestan por ello, no debe de haber una subvención, por puntualmente interesante que sea, que vaya en contra de esa actividad.
Igualmente, los empresarios, agricultores y ganaderos deben conocer los compromisos que la administración ha adquirido con el tejido productivo y tener la confianza en ese compromiso. Sin esta definición de objetivos, más allá de intereses políticos, y sin la confianza mutua, las iniciativas empresariales se ven enormemente frenadas. Nosotros no queremos cuatro agricultores y ganaderos contentos con nuestra subvención, queremos muchos agricultores, ganaderos y empresarios que sean capaces de vivir de su trabajo y su iniciativa. Este es el compromiso de los castellanistas con la economía y muy especialmente con la del medio rural, tan deprimido en nuestra tierra.
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