viernes, 24 de junio de 2011

El PSOE o las políticas populistas incongruentes que llevan a un país a la ruina

El nuevo líder del PPSOE, Alfredo, antes Rubalcaba, que lleva formando parte de los gobiernos del PSOE desde tiempos inmemoriales (es lo que tienen los nuevos líderes), ha anunciado la vital decisión de volver a subir la velocidad a 120 km/h en autopistas y autovías. Qué bien se tira con cartuchos ajenos, es decir con dinero de todos los españoles. Hace poco más de tres meses que el Gobierno gasto 230.000 € en implantar la medida de reducción de velocidad que poco mas de 100 días después revoca para gastar otro tanto en volver a poner lo que estaba. Y encima justifica la medida que impuso por la enorme reducción de pagos que supuso en la balanza de pagos por el ahorro en barriles de petróleo.

Pero ¿en qué quedamos? Si la medida ha sido tan buena por qué la revoca. Y si no lo ha sido por qué la puso. Aguantar las decisiones que se toman sobre el convencimiento de lo bueno que supone, es lo más difícil de ser un líder. Corregir los errores que se cometen y admitirlo, es el afianzamiento del liderazgo constructivo. Lo otro es dar bandazos sobre la base del populismo barato que traslada a un país y a sus gentes al hartazgo y a la ruina a la que está llevando tanta mediocridad. Sinceramente no lo entiendo.

sábado, 18 de junio de 2011

Yo hablo castellano por respeto, entre otras cosas

Por respeto al catalán, euskera, gallego o resto de lenguas que se hablan en España y que son tan españolas como el castellano. Porque decir español al castellano es como considerar que esas lenguas no lo son o dar pie a que se pueda considerar así; porque obviar el nombre del idioma castellano es ir contra la propia raíz existencial del idioma que llaman español; porque al igual que el idioma oficial de Gran Bretaña es el inglés, el de España es el castellano y porque no acabo de ver la necesidad de llamar Pepe al que se llama Juan ya que al final ni Pepe responderá a Juan ni Juan responderá a Pepe o ambos responderán a todos en una indefinición irrisoria.

Me gusta la diversidad cultural de está España en la que nací aunque no la necesidad que tienen algunos de renunciar a lo castellano para sentirse más de algo.

Adiós, Agur, Adéu, Adeus.